Rey sombra
jueves, 18 de marzo de 2010
happines
¿Qué haríamos para encontrar la felicidad? Es algo que algún liberal nos podría cuestionar alguna vez a lo largo de nuestra vida. Qué sucedería si la respuesta fuera que "Nada, porque sé que nunca llegaré a serlo" Evidentemente nos lo vendería, intentaría crear esa necesidad en nosotros; necesidad, que en parte, todos tenemos. No pararía de atosigarnos con increíbles ofertas, con noches de hotel en lugares paradisiacos, para leventar nuestra piel y hacernos partícipe de la "felicidad" comprada. Pero existe diferntes formas para encontrar la felicidad. Quizás ese sea el motivo por el cual nos la intenten vender. Quién consiga crear un tópico de felicidad en su negocio tendrá las ventas aseguradas. Pero... y las personas que están ahí? Esa sensación de no formar parte de ese sistema. ¿Serán felices alguna vez?
lunes, 8 de marzo de 2010
sería
Llueve. Lleva haciéndolo bastantes días, más de los que puedo recordar. Además no quiero hacerlo, estoy curioseando en mi mente, indagando sobre otros recuerdos más lejanos. O por lo menos ese parece. Parece mentira que haya pasado tan rápido el tiempo. Hace mucho que no me deslizo. Ya no tengo esa estupenda sensación bajo mis pies. Creo haber olvidado gran parte de las cosas que creía que nunca olvidaría. Esto, por ejemplo, creí que nunca dejaría de escribir por aquí... eso creía. Ahora me paro a buscar algo tras lo que no me pueda esconder. Que me deje escribir tranquilamente, sin avergonzarme de lo que leo, escribo, siento. Sería genial que saliese el sol, aunque solo fuese una vez más.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
un cambio
Hace ya tiempo que no escribo nada... y las cosas no pueden haber cambiado más. O eso me parece. El verano ha muerto, y con él llega la melancolía. Los días ya no son tan largos, aunque yo sigo sin nada con qué llenarlos. Necesito movimiento. Un cambio de rutina. Un cambio... algo.
pd. Menos más que las cosas parecen haber cambiado... aunque yo no lo haya hecho aún.
pd. Menos más que las cosas parecen haber cambiado... aunque yo no lo haya hecho aún.
martes, 19 de mayo de 2009
Y mientras va pasando el tiempo...
Durante todo ese tiempo las horas se fueron alargando. Los comercios abrían, con más pena que gloria. Nuevas aves llegaron del sur con la primavera. Alguien se enamoró. Otros comenzaron a odiarse. Una idea visitó al escritor en sueños. Muchos fueron despedidos, y pocos contratados. Una bella joven dio a luz un hermoso bebe de mejillas sonrosadas. Un anciano regaló su último aliento transformado en un te quiero. Yo perdí las ganas de escribir, y fue así como comencé a vivir. A ser parte del desliz.
domingo, 7 de diciembre de 2008
travel
Cuando emprendes un viaje todo parece distinto. La noche previa todo son nervios. La noche siguiente todo es ideal. Mientras te encuentras allí no deseas estar en otro sitio, y sin embargo se te ocurren mil sitios mejor. Deseas seguir viajando, y no volver a hacerlo nunca más. Estando allí sentimos como podemos ser verdaderamente felices. Vemos todo maravillados. Nos sentimos anonadados por todo lo que nos rodea. Queremos guardar todas esas imágenes en nuestra retina. Queremos conocer a todo el mundo que sea posible. Queremos sentirnos nativos. El drama comienza cuando hay que volver... porque siempre hay que volver. Eso que nadie lo dude.
Deslízate.
Los Planetas---->De viaje.
Deslízate.
Los Planetas---->De viaje.
martes, 2 de diciembre de 2008
frío
Durante estas semanas veo el cielo llorar. Caen lágrimas fugaces. Lo atraviesan como ábiles bisturies, en manos de expertos cirujanos. Yo me encuentro bajo este espectáculo. Puedo pensar que todo eso es precioso, pero me detengo ante la belleza con frialdad. Lo que antes era emocionante, ahora es marmorea piedra en mi corazón. ¿qué ha ocurrido? Creo que sólo yo se el motivo, al igual que solo yo se de lo que hablo. Y eso es bonito. Aunque a la vez un acto mezquino contra mi mismo. Debo mirarme más, o menos, el ombligo. Debo reir al mismo tiempo que llorar. Quizás así consiga quitarme esta sensación que no me permite emocionarme con la misma facilidad que antes. Debería acostarme con alguna chica, y ser casto durante un tiempo. Fingir y ser sincero. Podría correr para sentirme más quieto. Viajar para encontrar mi patria, seguramente perdida entre salas de fumadores. Drogarme en farmacias de hospitales. Quizás así pudiese volver a sentir esa pasión que siento perdida. Quizás así no me de miedo amar algo, a alguien. Del mismo modo que a odiarlos... si es que el amor y el odio es algo verdaderamente distinto.
Deslízate.
Nacho Vegas--->Bravo.
Deslízate.
Nacho Vegas--->Bravo.
lunes, 17 de noviembre de 2008
La ninfa heroína.
Vivía la joven ninfa en un gran río de alquitrán. Sus brazos creaban una red sofisticada, de esas que anuncian por la televisión con 20 megas y un router listo para usar. Era dueña y señora de todo el lugar. Un día la reconocieron como la más bella de todas las ninfas, capaz de vivir lejos de la naturaleza y de morar por los fastuosos imperios alquitranados de los hombres. En esta vida tan alagada por todos eran frecuentes las visitas que recibía la bella criatura. Junto a un peaje de la A-6, dirección Coruña. Le pertenecía un gran paraje que antaño fue morada de pastores que procedían de la meseta alta y cuidaban allí sus pastos. Allí acudían numerosos carros metálicos que, a la caída del sol, paraban y, como echizados por la belleza de la ninfa, comenzaban a mecerse lentamente hacia los lados. Se sabe que alguno de estos carros metálicos llegaba a alumbrar a la bella joven para mostrar más su hermosura en la noche. De todas las visitas que tenía esta peculiar ninfa la que más le gustaba era una reunión enorme de jóvenes que, de manera hedonista, danzaban por la zona a son de ruidos metálicos y mecánicos. A la Ninfa le parecía obra del mismísimo Baco, al que pudo distinguir un par de veces, pero este siempre parecía estar transportado a cientos de Kilómetros de allí. Era tal su embriaguez que, en una ocasión, agarró a la joven Ninfa besándola por todo su cuerpo. De uno de los bolsillos de su cazadora sacó una extraña bolsa. De su interior no se sabe apenas nada, simplemente que resplandecían expulsando miles de colores al reflejar las luces que habían instalado aquellos muchachos. Desde entonces la joven ninfa no paró de bailar. Creció en su interior un gran afecto por todos los que la rodeaban. Al amanecer las sombras creadas por los árboles más cercanos y la música hicieron que su danza remitiera a un suave contoneo con la cadera. Poco más tarde la ninfa supo gracias a Apolo, el cual le echó un polvo no hacía mucho, que lo que Baco le había dado era llamado por los hombres MD MDA, y que era invención suya. Por lo visto, habían creado algo llamado "drogas" que alteraban las sensaciones humanas. Esto interesó mucho a la ninfa. Ella siempre se había sentido agraciada, y mucho más después de saber que era la más bella de todas. Pero aquella noche en la que tomó esa pequeña dosis la hizo sentir más cerca de los dioses que de la tierra, y deseó fervientemente volver a probar. Desde ese momento Baco aparecía una vez a la semana, estuviesen allí o no los jóvenes danzantes. Su séquito de tigres le acompañaban y sus sátiros preparaban los mágicos brebajes. Uno de esos días Baco trajo una nueva droga, no tan nueva, pero sí para ella. Su nombre era heroína. A la ninfa le encantó el nombre de esta droga, pareciéndole digno de dioses. La forma de consumo no atrajo en demasía a la ninfa, pero era capaz de soportar cualquier dolor por experimentar placer. De ese modo, Baco, experto en estos temas, preparó un chute para la bella ninfa. Al sentir galopar la droga por su interior la ninfa comenzó a lanzar unos gemidos que llegaron hasta el río de alquitrán. Baco no pudo resistirlo y agarró a la joven y la penetró hasta la saciedad. A partir de entonces las visitas del Dios a la ninfa eran más habituales, llegando a ser de días seguidos. Cuando Proserpina volvió al mundo de los mortales los jóvenes fueron al pequeño rincón donde moraba la ninfa. Tras pasar varias horas de danzas y drogas los jóvenes comenzaron a extrañar la no presencia de la ninfa. Nadie contenía su danza pero todas las vistas la buscaban, pues la sentían. Por eso su no presencia, no su ausencia. En un tocón de árbol se la podía ver totalmente demacrada, con el pelo raído cayéndole por la frente, dejando ver unos pómulos huesudos, de los que ha desparecido el color. Su cara era iluminada por la luz de un mechero que calentaba un trozo de plata. La muchacha absorbía el humo rápidamente y miró directamente a la muchedumbre danzante. "Desde que la ninfa más bella se volvió heroinómana dejó de bailar" Se podía oír al amanecer. Y tras varios meses sin su presencia se pudo saber que habían cambiado su lugar de reunión. La joven ninfa murió de sobre dosis en su pequeño hogar, totalmente irreconocible. Con un Baco aún no saciado penetrándola incansablemente.
Deslízate.
Deslízate.
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