Mientras escuchaba música me he sorprendido a mi mismo pensando en que jamas escribí nada bueno sobre ti. O al menos que lo fuese lo verdaderamente bueno. Pasado el tiempo, no demasiado, comencé a escribir. Pero esta vez no sobre ti, sino sobre mi yo sin ti, mi yo nuevo. Recuerdo que esos días eran fantásticos, todo era tan agradable que hasta me gustaba sentirme mal por todo. Era lógico no entender lo que pasaba. Al menos para mí lo era. Eran momentos increíbles. Buscaba tantas cosas en ese momento. Entonces lo sabía, pero ahora lo corroboro, ahora que he dejado de buscar tantas cosas, y por eso tu recuerdo viene con más fuerza, aunque ya no es pesar, ni remordimiento, ni si quiera compasión o lo que se supone que sea correcto sentir. Me siento de puta madre. Son cosas que tiene la vida. Ahora me alegro de haber vivido aquello. Te miro y lo hago con ternura. Y eso no me lo puede quitar nadie.Y mucho menos tú. Siempre estarás ahí... como una imagen. Y yo iré a buscarte para sentirme bien en los momentos bajos, recordando que una vez tomé decisiones que acarrearon historias, algunas aquí desparramadas.
Absurdamente, Gracias por tu indiferencia.
Rey sombra
domingo, 20 de junio de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
un recuerdo
El viento traía consigo nubes y sol, suficiente como para refrescar y quemar un poco nuestra piel. Allí, cerca del río, sonaba música sin parar. No podíamos dejar de mirar cómo nos mirábamos. Nos gustaba vernos así. Sonreíamos disimuladamente. Tú, sentada sobre un bordillo, recogías tu pelo que era movido por el viento. Piel y pelo morenos, ojos entrecerrados. Fumabas a ratos. Alguien te hablaba y reías. Las nubes, el sol, el viento, tú, tu sonrisa... quise recordarte así.
jueves, 15 de abril de 2010
Nerviosamente tranquilo.
Se abre el sol en la mañana. Breves destellos entran en el cuarto. Un cigarro llena de humo la habitación. Baila con la música. Yo paseo de un lado a otro, tranquilo. El aroma a café llena mis fosas. Me siento despierto, útil. Detrás de todo esto tiene que haber algo, algo que no puedo explicar. Tengo esta sensación que me oprime el pecho. Me dejo caer con ella en el sillón. Estiro mis piernas, así repartiré la presión por todo el cuerpo. Ahora una nube cubre el sol, la luz es gris, todo el cuarto se ha vuelto plateado y yo me sobrecojo en mi hueco. No comprendo estos cambios. Me vuelvo a levantar, busco la frescura de la luz de la cocina. Allí de pie pienso en la noche de ayer. No la recuerdo, no hice nada especial digno de recordar. Vuelvo al salón. El desorden me absorbe, no se donde parar. La música sigue sonando, me tranquiliza escucharla. Una calada y vuelvo a moverme. Estoy cansado ya de este paseo. Me siento, ahora, en la cama que hace de sofá. Es incómoda, no puedo apoyar mi espalda. Me dejo caer. Me duermo. Al despertar puedo oler con mayor intensidad el café. Me acerco a la cocina, me sirvo uno. Un cigarro complementa la excitación de la cafeína. La música se se vuelve más violenta. Por fin estoy tranquilo.
miércoles, 14 de abril de 2010
Punto
Carcomidos por el óxido de meses sin escribir, mis dedos, frágiles, huesos cubiertos de carne blanda, teclean perdidos sobre el ordenador. Una mirada, que sigue el cursor, incrédula ante lo que aparece tras este, cansada. No hay fluidez mental. No hay orden sintáctico. No hay mensaje nítido. El texto va decayendo. Buscando una salida entre puntos y comas. Cruzo las piernas, quizás así sea más fácil. Aunque el resultado no es del todo placentero. No necesito escribir nada, pero tengo una necesidad ardiente de sentarme aquí, y es escribir lo que hago cuando me siento aquí. Soy presa de mis costumbres. Realizo los mismo movimientos, salen de mi, como un autómata. Miro a través de la ventana. Nada. Unas nubes anaranjadas por la luz de los faroles se deja entre ver por las hoja del ficus. Una sube brisa lo mece. Esta casa necesita un poco de altura. Al igual que yo necesito más vida. Más. Quizás este sea el motivo por el que no me siento cómo ahora aquí, frente a la pantalla. Necesito tener motivos para escribir. Ni mi imaginación funciona. Ya no creo nada. No me interesa. Me parece absurdo. Me interesa más leer, aunque no lo haga. Quiero volver a disfrutar las mañanas. Ahora que hay sol no tiene que ser dificil. Quizás así rompa la rutina y vuelva a sentirme cómodo escribiendo.
jueves, 18 de marzo de 2010
happines
¿Qué haríamos para encontrar la felicidad? Es algo que algún liberal nos podría cuestionar alguna vez a lo largo de nuestra vida. Qué sucedería si la respuesta fuera que "Nada, porque sé que nunca llegaré a serlo" Evidentemente nos lo vendería, intentaría crear esa necesidad en nosotros; necesidad, que en parte, todos tenemos. No pararía de atosigarnos con increíbles ofertas, con noches de hotel en lugares paradisiacos, para leventar nuestra piel y hacernos partícipe de la "felicidad" comprada. Pero existe diferntes formas para encontrar la felicidad. Quizás ese sea el motivo por el cual nos la intenten vender. Quién consiga crear un tópico de felicidad en su negocio tendrá las ventas aseguradas. Pero... y las personas que están ahí? Esa sensación de no formar parte de ese sistema. ¿Serán felices alguna vez?
lunes, 8 de marzo de 2010
sería
Llueve. Lleva haciéndolo bastantes días, más de los que puedo recordar. Además no quiero hacerlo, estoy curioseando en mi mente, indagando sobre otros recuerdos más lejanos. O por lo menos ese parece. Parece mentira que haya pasado tan rápido el tiempo. Hace mucho que no me deslizo. Ya no tengo esa estupenda sensación bajo mis pies. Creo haber olvidado gran parte de las cosas que creía que nunca olvidaría. Esto, por ejemplo, creí que nunca dejaría de escribir por aquí... eso creía. Ahora me paro a buscar algo tras lo que no me pueda esconder. Que me deje escribir tranquilamente, sin avergonzarme de lo que leo, escribo, siento. Sería genial que saliese el sol, aunque solo fuese una vez más.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
un cambio
Hace ya tiempo que no escribo nada... y las cosas no pueden haber cambiado más. O eso me parece. El verano ha muerto, y con él llega la melancolía. Los días ya no son tan largos, aunque yo sigo sin nada con qué llenarlos. Necesito movimiento. Un cambio de rutina. Un cambio... algo.
pd. Menos más que las cosas parecen haber cambiado... aunque yo no lo haya hecho aún.
pd. Menos más que las cosas parecen haber cambiado... aunque yo no lo haya hecho aún.
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