Rey sombra

Rey sombra

domingo, 16 de diciembre de 2007

Paseo


Esta sensación debe ser común. Seguro que lo ha sentido casi todo el mundo alguna vez en su vida, pero ahora me toca a mí. ¿Cuánto tiempo me he llevado mirando sus ojos? ¿Durante cuanto tiempo he podido ver esa mirada? No lo sé, sólo se que necesitaba pasear tras ello. Paseo tranquilo lleno de frío y humedad. Noche que caía en mis hombros dejando en ellos el peso de la nostalgia del otoño. ¿Habrá pensado alguien en mí? No lo sé...

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sólo sé que he vuelto a deslizarme...

viernes, 14 de diciembre de 2007

2

¿Estoy condenado a esta libertad?
¿Son mis cadenas este aire,
libre y fresco?
Mustia tarde rosada,
triste noche sin eco.
Solitaria madrugada de soles,
que me recuerdan
que dentro de poco estaré muerto.
Y veo angosta la realidad
y creo ver una salida.
¿Habrá alguien en la entrada,
alguna vida,
que olvidada en ternura,
me reciba?

1

Quiero sentir helado,
lleno de plata glacial,
mi corazón.
Tener piedras en la cariótida,
carrara que llene
de puro e inmaculado blanco,
mi corazón.
Unir sendos polos
en el ecuador.
Que desaparezca todo calor,
que no importe si sale el sol.
Quiero sentir helado...
...mi corazón.

domingo, 25 de noviembre de 2007

volando

¿Ha pasado la semana?... Parece mentira, ya estamos a final de mes. Este año el otoño no se está haciendo notar, más bien parece invierno. No por su frío, o sí. Más bien por sus días soleados, sus noches luminosas. Además de la sensación que me recorre. Gélida. Aún así me siento deslizar por la realidad tranquilamente, deseando hablar con la luz, viendo el norte, saboreando los vientos. Las letras y las imágenes entran en mí llenando de tranquilidad todo lo que me rodea. El otoño está pasando tranquilamente por nuestros dominios y nada está pasando... habrá que seguir un día más.

Deslízate.

jueves, 22 de noviembre de 2007

observación de unos días

Y nada se ha perdido, igual que nada se ha ganado, en estos días. La lluvia cae y purifica todo lo que la rodea. La atmósfera muestra más puro los colores del cielo, los árboles pueden mostrar más su clorofila, estallando en las flores olorosas. Llenando de huecos los vacíos en los parques de la ciudad. Los edificios se muestran decididos ante el sol, reciben todo su calor, secando su humedad. En estas circunstancias los transeúntes pasan alterados, movidos por extraños movimientos, que los hacen divagar por las calles céntricas. Las nubes tiñen de color plata el azulado cielo azul. Llegado el atardecer dorados y rosas se perfilan en el horizonte, aquel que miro cada día con más rabia, como si me molestase su belleza. Tras ellos me dedico a odiar a las estrellas, que entre la creciente humedad del aire, se muestran brillantes y cercanas, hermosas. Pasan los días y sigo mirando las cosas desde miles de perspectivas y lo único que veo es esto... belleza que no llego a alcanzar. Placer que se niega. Sabiduría que se nos oculta. Desliz que no llega...


Quiero deslizarme.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Retomando

¿Me habrá echado alguien en falta? No lo sé. Llevo varias semanas sin escribir aquí, me he abandonado. He dejado que los días se llenen de atardeceres, de paseos, de momentos que sólo se puede vivir con la tranquilidad que no serán más que recuerdos acumulados en nuestra memoria. Que no trascenderá al papel, la pantalla. No me olvido de todo lo que tengo por hacer, que es mucho, o poco, según quien mire. Debo preocuparme más de ello. Hace ya más de un año que escribo aquí y tengo la extraña sensación de que ha pasado un solo segundo. No recuerdo apenas nada de lo que escribí hace un año, recuerdo que me gustaba. ¿Me gusta esto ahora? No lo sé. Escribo más que antes, eso si es cierto. También es cierto que dedico menos tiempo a escribir aquí, que creo que era donde debería hacerlo. Uno de estos días va a ser el mejor para que lo retome...

¿Seré capaz de volver a deslizarme por aquí?

sábado, 6 de octubre de 2007

Uno de esos días.

Hoy sin quererlo me he despertado así. Sin necesitarlo el otoño ha llegado. Octubre es un mes tranquilo. Hoy tu recuerdo me ha cogido de sorpresa. La necesidad de hablar contigo es grande... ¿qué me has hecho? Cada segundo que pasa estoy recordando tu mirada, tu sonrisa, tu rostro, tu mueca, tú... Muero por visitar la luz, por saber que hay dentro de ella. ¿Seré yo? Lo dudo mucho, es una lástima, me hubiese encantado estar ahí dentro. Contigo. Sintiendo tu calor, tu frío.

Me encanta deslizarme cuando lo hago pensando en ti.